
Por Jaime Mejia
Ayer fue otro día de horror en las bolsas de Valores.
Los mercados se desplomaron en la medida en que miles de inversionistas vendían sus acciones enloquecidos y asustados por la incertidumbre de la crisis financiera. Dicen que no hay nada más cobarde que el capital. Ante las señales que existen por todos lados de la recesión en la economía global, la debilidad de los bancos y la falta de crédito para financiar la operación normal de las empresas, los inversionistas entraron en pánico. Las ventas masivas de acciones provocaron una caída de 7% o más en los principales índices que representan las acciones de las empresas estadounidenses. Y en los mercados Europeos y asíaticos los desplomes fueron similares.