
Me pasó hoy, me pasó la semana pasada, me pasa a menudo. Me quiero poner unos jeans, y si están recien lavados, no me entran, y si me entran, me aprietan tanto que se me salen los rollitos a los lados. Pero no es que engordé, no... es que la secadora los pone más chiquitos. ¿O no?
Pero esa excusa no es nueva, la escucho muy a menudo, y defiendo a aquellos con ropa apretada echándole la culpa a la secadora... mejor eso que decir que engordamos cinco libritas, que comimos mucha sal y estamos reteniendo líquidos, o que se acerca esa época del mes en que nos inflamos un poquito. Qué suerte que las mujeres tienen esa otra excusa.
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