Si hay dos cosas que han marcado a los próximos Juegos Olímpicos y el próximo Mundial de fútbol, son las carencias y dificultades que representan sus sedes: Infraestructura, seguridad, contaminación, política... hay de todo tipo de inconvenientes para llevar al cabo sendas fiestas de la humanidad, ¿por qué las eligieron?Es de todos conocido que la asignación de una sede en un evento deportivo es política pura. Joseph Blatter sorteó una de las más complicadas reelecciones al frente de la FIFA, gracias al voto de los países africanos, obviamente que la moneda de cambio fue la asignación de la sede mundialista.
A Blatter no le importó que Sudáfrica viva una situación económica precaria y tenga muchas más prioridades que la organización de un Mundial. El fútbol se volvió a manchar de los sucios intereses de las mafias más encumbradas.En el caso de Beijing es casi igual de inconcebible que albergue a la más grande ceremonia del olimpismo, un país donde la violación de los derechos humanos es una práctica común. El posicionamiento de China como potencia en el concierto político mundial, volvió a superponerse a los intereses deportivos.
La contaminación, las manifestaciones políticas en contra de la invasión al Tibet y los ataques a la libertad de expresión, serán la regla dentro de poco menos de un mes en los Juegos Olímpicos.
La falta de seguridad, sedes inconclusas e infraestructura de comunicaciones deficiente, es lo que espera en Sudáfrica al evento más esperado por los fanáticos del fútbol.
Una lástima que la política gobierne la actividad más lúdica del ser humano.
Minuto 90, silbatazo final...
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